La infección por vih en la edad pediátrica
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La infección por VIH/SIDA apareció entre nosotros a principios de los años 80 y pronto empezó a afectar a un importante número de recién nacidos, hijos casi todos ellos de madres seropositivas. Considerando como Sida pediátrico todos los casos detectados en menores de trece años en el momento del diagnóstico, el primer caso de Sida pediátrico fue diagnosticado en Nueva York (Estados Unidos) el año 1982. En nuestro país fue un niño hemofílico en 1982 que adquirió la infección mediante transfusión de hemoderivados y en 1984 se diagnosticó el primer caso por transmisión vertical (madre-hijo). Desde entonces el número de nuevos casos de niños, adolescentes y jóvenes infectados por el Vih, no ha parado de aumentar, especialmente en los países en vías de desarrollo. En nuestro medio está aumentado la transmisión por via sexual (especialmente en mujeres y adolescentes dada la práctica aún frecuente de relaciones sexuales no seguras sin el uso del preservativo).
En nuestro medio y durante la década de los 80 el número de niños infectados por el Vih iba en aumento, hasta que a principios de los años 90 se estabilizó la tasa de transmisión en adultos y también en menores. Posteriormente, a partir de 1995-96, con la aparición de los primeros fármacos antirretrovirales se logra un descenso progresivo de la transmisión vertical hasta el momento actual en que se están observando tasas de transmisión madre–hijo del 1’8 %-1’5% en los casos de embarazos controlados en que la mujer recibe tratamiento antirretroviral durante la gestación y los recién nacidos durante las primeras semanas de vida. (Las tasas de transmisión vertical son muy superiores si no existe un buen control de las mujeres en período de gestación, del parto y posteriormente de la lactancia : 18-25%. Recordemos que el Vih se puede transmitir de una madre a su hijo durante la gestación, el parto o a través de la leche materna).
España ha sido el País Europeo con más niños diagnosticados de SIDA pediátrico, con excepción de Rumania dónde se produjo una alta tasa de transmisión nosocomial (en los orfanatos y hospitales por transfusiones de sangre contaminada). Actualmente gracias a los fármacos y a un mejor control de las gestantes, esta tendencia ha revertido, aunque sigue siendo necesario no reducir estrategias ni esfuerzos en esta línea.
La infección por VIH en la edad pediátrica tiene un peor pronóstico que en el adulto; en ausencia de tratamiento una cuarta parte de los niños cumplen criterios de SIDA (estadio final de la infección por Vih) antes de los 12 meses no sobreviviendo más allá de los 3 años de edad. El diagnóstico precoz de la infección por VIH y la introducción de los fármacos antirretrovirales ha cambiado la historia natural de la infección.
Hay zonas de nuestro planeta dónde el Vih está dejando a la infancia en una situación de altísimo riesgo bio-psico-social. En nuestro medio la situación de la infección por Vih en los menores ha experimentado cambios substanciales si lo comparamos con otros países o con el inicio de la pandemia, hoy la infección por Vih es una enfermedad de la cual, a pesar de que no disponemos todavía de un tratamiento que lo erradique o cure, podemos objetivar que con un seguimiento clínico estrecho, unos cuidados adecuados y un cumplimiento estricto de la medicación, puede permitir en muchas ocasiones una gestión de vida a largo plazo; y en muchos casos la posibilidad de disfrutar de un buen estado físico, con buena calidad de vida y con buenas perspectivas de futuro.